¿Como podemos mejorar la concentración de los niños?

¿Cómo podemos mejorar la concentración de los niños?

¿Cómo podemos mejorar la concentración de los niños?

 Concentración en edad escolar

Muchos trastornos del aprendizaje, pero principalmente el TDAH, se caracterizan por una gran variabilidad. Bajos niveles de atención, bajos niveles de concentración y/o resultados escolares muy variados, son algunas de las principales características de este tipo de niños. El principal causante de  todas estas variables puede ser el grado de motivación del niño en cuanto a la tarea a realizar.

No obstante, no sólo los niños con algún tipo de alteración o trastorno comparten estas características. Actualmente la mayoría de niños tienen dificultades del aprendizaje, retrasos escolares, dificultades lectoras, etc. En la mayoría de los casos, estos déficits vienen dados por bajos niveles de atención y/o concentración.

La atención, y sobretodo la concentración, son sumamente importantes para los niños en edad escolar. De hecho, es el período más importante para el ser humano. El niño está aprendiendo, se está formado y está desarrollando su identidad. Pasados estos primeros años, nunca volverá a tener estas capacidades y posibilidades. Por ello, es muy importante conseguir niveles altos de concentración y poder aprovechar al máximo cada momento.

Por lo tanto, los déficits atencionales o los bajos niveles de concentración pueden afectar negativamente al aprendizaje y desarrollo del niño. Consecuentemente, el futuro del niño puede verse repercutido.

 Trucos para mejorar la concentración de vuestro niño

A continuación vamos a compartir con vosotros una serie de “tips” para mejorar la concentración de vuestro niño.

  • Trabaja con ejercicios creativos, variados, no repetitivos, llamativos y novedosos. Éstos llamarán la atención del niño y lo mantendrán concentrado y atento. Es más probable que el niño esté atento si cambiamos de ejercicio constantemente, si modificamos nuestro tono de voz (por ejemplo: poniendo énfasis en las frases importantes), etc. En cambio, si realizamos una clase monótona y lineal, el niño atenderá los primeros minutos y después “desconectará”.

 

  • Por otro lado, es muy importante crear hábitos. Es decir, establecer patrones, rutinas. Normalmente los niños con déficit de atención, suelen ser niños muy despistados. Es muy útil establecer horarios, rutinas o calendarios para ayudarles a mejorar su capacidad de organización y planificación.

 

  • En cuanto al estudio, es importante crear una zona de trabajo para el niño. Es decir, un espacio en el que se elimine toda distracción posible. Eliminando las distracciones ayudamos a aumentar la concentración. Por ejemplo: una habitación sin juguetes, sin televisión, sin móvil, etc.

 

  • También es importante que el niño pueda tener momentos de descanso o “mini breaks”. Por ejemplo: puede estudiar 45 min, descansar 10 minutos (jugando algún juego) y volver a estudiar 45 minutos más (dependiendo de la edad). Estos descansos le permitirán “repostar” energía. Recuerda que suelen ser niños que no mantienen la concentración durante mucho rato. Por lo tanto, es mejor poco rato de estudio y bien aprovechado, que mucho rato y mal aprovechado.

 

  • Si por ejemplo nos ponemos 2 horas a estudiar, nuestra concentración será superior durante la primera hora. Ya que contra más tiempo pasa, más cansados estamos, y consecuentemente menos concentrados estamos. Por lo tanto, intenta realizar los ejercicios o las tareas más complicadas primeras.

 

  • Cada vez que te dirijas a un niño asegúrate de que existe contacto ocular. Es decir, que te está mirando a los ojos mientras hablas. De esta manera te aseguras que está atento a lo que estás diciendo. Muchos de estos niños suelen estar “desconectados”, como si estuvieran en su mundo. A lo mejor están pensando en un juego, o una película, o un amigo, etc. pero en cualquier caso, no te está escuchando. Por lo tanto, es importante saber que están atentos a lo que decimos y que por supuesto, nos están entendiendo.

 

  • Otra manera de asegurarnos que están atentos a lo que decimos y que nos están entendiendo, es pedirles pequeños resúmenes de lo que estás diciendo o haciendo. Esta técnica también es útil cuando están estudiando. Se trata de una comprobación constante de que todo lo que estamos haciendo lo estamos haciendo bien. Además, la presión de saber que van a tener que resumir, les hace aumentar su concentración.

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