Comprensión del lenguaje : ¿Un proceso de construcción?

PAUTAS PARA PADRES DE NIÑOS CON ALTAS CAPACIDADES

Tener un hijo o hija con altas capacidades puede ser verdaderamente estresante para las familias, y por muy diversos factores. Primero porque no suelen ser niños dóciles, más bien son obstinados y además se suelen plantear preguntas de difícil solución: ¿existe el infinito?

 

El primero es definir que es tener altas capacidades. Podríamos decir que existe una gran variedad de definiciones y puntos de corte a la hora de decir si un alumno es de capacidades normales o altas.

En la última revisión anual de este tema, Worrell, Subotnik, Olszewski-Kubilius y Dixson (2019) dividieron todas esas definiciones sobre superdotación en tres grandes grupos:

  • habilidad cognitiva,
  • desarrollo del talento
  • modelos integrativos o multifactoriales.

 

Dentro de cada grupo, había en total unas quince definiciones con evidencia científica considerable (como por ejemplo la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner). Es obvio que una amplia base bibliográfica es clave para trabajar con cualquier concepto científico. Pero sin una guía clara, muchos padres se pueden sentir abrumados ante la cantidad de datos disponibles y en ocasiones contradictorios.

 

El segundo problema sería la legislación específica en cada país, provincia o incluso centro escolar, y los recursos económicos disponibles para la detección, evaluación y seguimiento de los alumnos. Si se tiene la suerte de vivir en una zona con una escuela con profesores implicados y con medios para trabajar, es más probable que cualquier niño o niña con necesidades específicas sea ayudado. La gran mayoría de estos niños requieren un plan individualizado (PI). En la revisión anual citada antes, los autores comentan la menor prevalencia en los programas de altas capacidades de Estados Unidos de alumnos de minorías étnicas. Citan soluciones exitosas llevadas a cabo, con una gran mayoría destacando la relación entre nivel socioeconómico y éxito académico.

 

Otra cuestión sería el enfoque a tomar para mejorar la cohesión familiar cuando uno de los hijos en la familia tiene altas capacidades. Renati, Bonfiglio y Pfieffer (2016) realizaron una exhaustiva encuesta sobre todas las quejas o dificultades que los padres refieren al tener un hijo con altas capacidades. Las dividieron en tres niveles:

 

  1. Hijo/a: La queja principal era el cómo manejar las emociones del hijo, con sus preocupaciones e inseguridades. La falta de perseverancia en la escuela y en casa. Y también las dificultades sociales del hijo con sus iguales eran expresadas como problemas.

 

  1. Familia: La primera demanda era la falta de alianza o coherencia entre los padres en cómo educar (discrepancia educativa), más el problema añadido de encontrar estrategias educativas interesantes y útiles para el niño. Las relaciones del niño con los otros parientes y sus hijos también eran consideradas estresantes.

 

  1. Social: Como el hijo se sentía y se comportaba en la escuela era un 50% del total de las preocupaciones de los padres. Sobre todo, la falta de integración social en el colegio y la soledad que provocaba en el niño. La falta de pautas pedagógicas en el colegio más el aislamiento social pueden llevar al niño a empezar a no querer ir al colegio y muchas veces acababa en absentismo escolar o en conductas poco adaptivas en el colegio.

 

 

¿Cómo puedo ayudar mi hijo/a?

 

Una vez definidos los problemas, para los padres es importante tener pautas específicas más allá de simples consejos para estimular académicamente a sus hijos. Os damos algunos consejos o estrategia, pero siempre es importante tener el apoyo de un profesional, que pueda personalizarlas en cada caso.

 

  • Pasar tiempo con el hijo en sus actividades académicas y hobbies es altamente importante, así como darle algo de cancha para que se equivoque y no estar pendiente del más pequeño error (Karnes, Schwedel, & Steinberg, 1984).

 

  • Tampoco conviene sobrecargar la agenda del niño con demasiadas actividades extraescolares dedicadas a su estimulación intelectual o creativa. Las fases de socialización espontáneas con sus iguales son claves en el desarrollo. Son incontables los ejemplos de niños prodigio que acaban como juguetes rotos. Respetar las horas de juego con sus compañeros.

 

  • Aunque no haya que sobrecargar la agenda, sí que es muy importante preguntar de manera sincera al hijo sobre sus intereses y no imponer los que a nosotros nos parecen bien. Una vez que sepamos lo que nuestro hijo o hija encuentra estimulante, alimentarle intelectualmente con todos los recursos que podamos en sus intereses (p. ej. las galaxias), pero sin imposiciones y agobios.

 

  • La cohesión familiar y la conexión emocional con el hijo es el mayor predictor en el sentimiento de autoestima de dicho hijo con altas capacidades (Chan, 2005). Aunque las expectativas parentales eran también importantes, si son muy excesivas pueden bloquear al hijo y generar rencores futuros.

 

  • No comparar al hijo con altas capacidades con sus hermanos o parientes. Recuerde que los niños y adolescentes son altamente sensibles ante el juicio social, y cualquier comentario comparativo aparentemente inofensivo puede molestarles mucho.

 

  • Si los padres se aíslan socialmente y se vuelcan absolutamente en su hijo, esto se puede traducir en “burn-out” parental o problemas de pareja. Los grupos de apoyo son muy importantes para compartir experiencias y consejos, y evitan el aumento de culpa de hacerlo todo mal de muchos padres, relativizando la situación.

 

  • Asumir que el proceso de desarrollo infantil como no linear, es decir, equivocarse es la manera natural de aprender y que el hijo cometa y aprenda a tolerar sus errores también es parte de su aprendizaje. Los “niños-robot” perfectos que salen en concursos de talentos de la televisión pueden parecer muy felices, pero no es bueno para el niño ser el centro de la vida familiar.

 

  • Buscar ayuda profesional adecuada cuando el niño lo necesite. Las altas capacidades se suelen asociar a problemas de ansiedad, de socialización, déficit de atención y hiperreactividad emocional. La actitud de algunos padres de “nosotros contra el mundo” solo generará problemas a largo plazo. Si la escuela no está implicada no hay que desesperarse y buscar recursos que trabajen para poder aplicar un plan individualizado.

 

  • No hay que asumir que al tener un hijo o hija superdotado tiene que acudir a un centro de “niños-prodigio”. Hay estudios contradictorios al respecto y cada caso tiene que ser evaluado de manera especializada y exhaustiva.

 

 

 

Referencias

 

Chan, D. W. (2005). Family environment and talent development of Chinese gifted students in Hong Kong. Gifted Child Quarterly49(3), 211-221.

 

Karnes, M. B., Shwedel, A. M., & Steinberg, D. (1984). Styles of parenting among parents of young gifted children. Roeper Review6(4), 232-235.

 

Renati, R., Bonfiglio, N. S., & Pfeiffer, S. (2017). Challenges raising a gifted child: Stress and resilience factors within the family. Gifted Education International33(2), 145-162.

 

Worrell, F. C., Subotnik, R. F., Olszewski-Kubilius, P., & Dixson, D. D. (2019). Gifted students. Annual review of psychology70, 551-576.

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