ejercicio 2_habilidades sociales_cumplidos o halagos

Metacognición y Ansiedad Social

La ansiedad es uno de los trastornos más comunes en la práctica clínica, por lo tanto, muchos científicos, médicos y psicólogos intentan entender las causas de la ansiedad, y las posibles relaciones que existen entre la ansiedad y la metacognición. Por ejemplo, las personas que sufren un trastorno de ansiedad social tienen generalmente un miedo elevado a ser evaluados de manera negativa por el resto de las personas en situaciones sociales (ej.: un examen oral). Este miedo puede tener sus raíces en ciertas creencias metacognitivas del individuo.

Creencias del tipo: soy una patata hablando en público, siempre la cago cuando mis amigos me miran chutar un penalti, soy un paquete en los tiros libres etc.…

Todas estas frases son creencias metacognitivas acerca de sus propias habilidades para realizar con éxito tareas delante de personas.

La metacognición social es un sistema evaluativo interno de creencias que sintetizan miles de valoraciones que el individuo hace acerca de si mismo y de sus experiencias. Después de cualquier interacción social, intentamos evaluar nuestras relaciones sociales de manera positiva o negativa. Aquellas personas con ansiedad social tienden a evaluar cualquier situación de exposición social como una fuente de stress, y por lo tanto, intentan evitarlas o aguantarlas como puedan (muchas veces con mecanismos de afrontamiento disfuncionales).

ANSIEDAD SOCIAL

La vergüenza o la timidez no tienen por qué ser considerados un trastorno de ansiedad social. El nivel de confort que sentimos en diferentes contextos sociales suele variar, y dichos cambios en el bienestar social se pueden considerar normales. Las reacciones a nivel de malestar social que sentimos en cada situación pueden depender de factores tan diversos como tu personalidad (extrovertido o introvertido) y hasta de tu nivel de energía mental actual o de la calidad de tu sueño REM de la noche anterior (… si has descansado bien).

Otro factor importante es el grado de familiaridad de las personas presentes en el contexto social. Por ejemplo, ayer me invitaron a una comida donde estaban presentes un neurocirujano, un pianista de fama internacional, etc.… mi grado de confort social era más bien bajo. Pero eso no implica que sufro de ansiedad social. Lo único que implica es que ciertas personas me imponen respeto. Pero hasta cuando me para la policía para ver si el coche lleva la ITV en regla, no sé, también me impone respeto una persona que lleva una pistola. Todas estas serian situaciones de stress social.

A diferencia del stress social diario, el trastorno de ansiedad social comprende un miedo intenso, o una ansiedad elevada ante diferentes y variadas situaciones sociales, hasta tal punto, que dichas emociones egodistónicas consiguen interferir en tu vida, tu rutina y tu trabajo. Las personas con ansiedad social suelen sentir en los exámenes orales o otras situaciones de exposición social; síntomas tales como palpitaciones, sudores fríos, temblor de manos, sensación de falta de aire, nauseas y hasta la sensación de ir a perder el control.

El trastorno de ansiedad social suele tener su inicio en ideas o emociones tan banales como tener miedo a que los demás piensen mal de ti (por ejemplo, muchas pacientes me explican lo mal que lo pasan cuando les hacen salir a la pizarra delante de sus compañeros de clase). Pero las ideas de que eres malo haciendo algo o que no les vas a caer bien a los nuevos compañeros del instituto, pueden tener un peso decisivo en el inicio de una fobia social. La ansiedad social puede empezar en la infancia, aunque se suele recrudecer en la adolescencia.

Síntomas emocionales y conductuales de la ansiedad social

Los signos y síntomas del trastorno de ansiedad social comprenden algunos de los siguientes ítems:

  • miedo o ansiedad ante situaciones sociales
  • miedo a ser examinado o escudriñado por extraños
  • miedo a mantener conversaciones con extraños
  • miedo a asistir a reuniones donde no conoces a nadie
  • miedo a ser observado mientras comes, bebes o paseas por la calle
  • miedo a ponerse rojo en un examen oral o cuando das una conferencia
  • miedo a que te tiemble la voz cuando hablas en publico
  • miedo a que todos los síntomas anteriores hagan que la gente piense de ti de manera negativa o a que te rechacen en clase o en el trabajo
  • evitar de manera sistemática los trabajos o presentaciones orales debido al miedo intenso que te provocan
  • evitar de manera sistemática los exámenes orales por miedo a quedarte en blanco
  • la ansiedad que sientes suele ser desproporcionada al estimulo (quedar para cenar con otras familias) que la provoca
  • los miedos sociales suelen durar más de 6 meses y casi todas las estrategias que utilizas para superarlos fracasan
  • sueles necesitar fumar, hacer algo con las manos, moverte, levantarte o tomar pastillas para enfrentarte a las situaciones sociales que te estresan.

TERAPIA METACOGNITIVA

La terapia metacognitiva de Adrian Wells es una terapia cognitiva. las terapias cognitivas se centran en las ideas y creencias sobre ti mismo o sobre tus miedos y ansiedades. La clave es que si logras entender que piensas de verdad sobre un tema lo más probable es que le dejes de tener miedo. Pero la terapia metacognitiva pone el énfasis en las metacogniciones de la persona, no tanto las ideas. Ver hasta qué punto la persona es capaz de observar su flujo de ideas desde afuera , como un observador imparcial , y no tanto quedar atrapado en la situación o en las reacciones físicas y mentales que nos provoca el miedo.

Estudiando específicamente la interacción entre ansiedad social y metacognición, cobran importancia algunas variables como el autoconocimiento o creencias del yo social (paso primordial para un tratamiento con éxito basado en la reestructuración cognitiva), y las denominadas creencias metacognitivas (Gkika, Wittkowski, & Wells, 2017).

Las creencias sociales son de tres tipos:

  1. Alta autoexigencia: una alta autoexigencia no tiene por qué ser mala. El problema es que hay muchos niños y adolescentes que intentan complacer a sus padres y estar a la altura de sus expectativas. Cuando estas expectativas son irreales, si instala un sentimiento de fracaso permanente. Pero además, el niño se suele sentir culpable por no dar la talla. Y por si fuera poco, ese sentimiento de culpa suele estar reprimido.
  2. Creencias condicionales (“depende de lo que haga, gustaré a la gente o no”)
  3. Creencias incondicionales (“el resto del mundo cree que soy inferior”)

 

Además, las creencias sociales también tendrían dos tipos de características:

  1. Egosintónicas: Creencias que concuerdan con nuestro yo o manera de ver el mundo, relacionadas con la aparición de un trastorno de ansiedad generalizada.
  2. Egodistónicas: Pensamientos sentidos como angustiosos, repugnantes o directamente incoherentes con el propio concepto de sí mismo, que tendería a generar fobias de tipo más específico.

En el mismo estudio, los autores encontraron una correlación directa entre el grado de ansiedad social y la existencia de creencias de autoexigencia y condicionales, dependiendo también el tipo de proceso cognitivo específico al que nos enfrentaríamos en cada momento.

En cuanto a las creencias metacognitivas, se podrían dividir en los diferentes tipos:

  • Creencias positivas sobre la preocupación
  • Creencias sobre la incontrolabilidad y peligrosidad de los pensamientos
  • Confianza cognitiva
  • Autoconfianza cognitiva
  • Creencias sobre la necesidad de control

En el mismo estudio mencionado anteriormente, la existencia de dichas creencias no correlacionaba con la aparición de un trastorno de ansiedad social en muestras clínicas. Y en otras investigaciones realizadas en muestras no clínicas, midiendo una situación normalmente estresante para muchas personas (dar un discurso en público) vieron que la magnitud de esas creencias correlacionaba con una disminución de los niveles de ansiedad antes de dar un discurso, pero esta ansiedad volvía a aparecer justo después de realizarlo. Por ende, estas creencias tienen un doble rol en la génesis y mantenimiento de la ansiedad social dependiendo de la situación o momento en el que aparecen.

También, lo que se considerarían pensamientos rumiativos (dar vueltas una y otra vez sobre cómo hemos gestionado y reaccionado a situaciones sociales pasadas) afectan gravemente a la concentración en cualquier tarea, reviviendo el malestar de manera cuasi obsesiva, impidiendo estar en el aquí y el ahora y generando sesgos emocionales de tipo negativo.

Te puede interesar esta TED TALK: thinking about thinking

https://www.youtube.com/watch?v=rkYWwbjj7Yw

Libro de Ejercicios para niños para mejorar la Metacognición

Metacognición - Dr.Guilera

Otros Posts que te pueden interesar:

Metacognición y Comprensión Lectora: ¿Qué relevancia tiene?

Metacognición, funciones ejecutivas y comprensión lectora

 

 

Autores:

El Psicólogo General Sanitario, David Cueto Marcos, se formó en la Universidad de Oviedo y cursó un Postgrado en Psicopatología Clínica por la Universidad de Barcelona. Colabora desde hace años en CEPTECO (León) y en el Despacho Dr. Guilera (Barcelona) en áreas de aprendizaje infantil, dislexia y trastornos clínicos de ansiedad en adolescentes. Además, colabora con la UB como tutor de prácticas y mantiene una actividad educativa y divulgativa desde diferentes blogs, como autor de libros y asesorando a diferentes colegios del área de Barcelona.

Dr. Jaume Guilera

Acerca del blog:

Este blog ha sido creado por el Dr. Jaume Guilera, médico que trabaja en el campo de los trastornos del aprendizaje, con la intención de hacer un esfuerzo de divulgación acerca de los trastornos cognitivos más frecuentes en niños y adolescentes.  Los trastornos del aprendizaje en niños y adolescentes los abordo desde una perspectiva cognitivo-conductual. Mi trabajo lo desarrollo en colaboración con otros profesionales, desde una perspectiva multidisciplinar (psicólogos, pedagogos y médicos). La filosofía de trabajo es abordar cada caso individualmente según sus necesidades. Principalmente trabajo con trastornos del aprendizaje (Disléxia, Discalculia, Comprensión Lectora) y trastornos del neurodesarrollo (TDAH, Autismo).

Además, colabora con la UB como tutor de prácticas y mantiene una actividad educativa y divulgativa desde diferentes blogs, como autor de libros y asesorando a diferentes colegios del área de Barcelona.

Datos de contacto:

https://blog.mentelex.com/dr-jaume-guilera/

Nuestros libros de Funciones Ejecutivas:

Bibliografía 

Allen, J. G., & Fonagy, P. (Eds.). (2006). The handbook of mentalization-based treatment. John Wiley & Sons 

Amador, X. F., Strauss, D. H., Yale, S. A., Flaum, M. M., Endicott, J., & Gorman, J. M. (1993). Assessment of insight in psychosis. American journal of Psychiatry, 150, 873-879. 

Alvarez-Bueno, C., Pesce, C., Cavero-Redondo, I., Sanchez-Lopez, M., Martínez-Hortelano, J. A., & Martinez-Vizcaino, V. (2017). The effect of physical activity interventions on children’s cognition and metacognition: A systematic review and meta-analysis. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry56(9), 729-738.

Baror, S., & Bar, M. (2022). Increased associative interference under high cognitive load. Scientific reports12(1), 1-13..

Buck, B., Gagen, E. C., Luther, L., Kukla, M., & Lysaker, P. H. (2020). Dynamic relationships between emotional distress, persecutory ideation, and metacognition in schizophrenia. Journal of Clinical Psychology, 76(4), 716-724.

Chiao, J. Y., Harada, T., Komeda, H., Li, Z., Mano, Y., Saito, D., Parrish, T. H., & Iidaka, T. (2010). Dynamic cultural influences on neural representations of the self. Journal of cognitive neuroscience22(1), 1-11.

Diamond, A. B. (2015). The cognitive benefits of exercise in youth. Current sports medicine reports, 14(4), 320-326.

Heyes, C., Bang, D., Shea, N., Frith, C. D., & Fleming, S. M. (2020). Knowing ourselves together: The cultural origins of metacognition. Trends in Cognitive Sciences24(5), 349-362.

Flavell, J. H. (1979). Metacognition and cognitive monitoring: A new area of cognitive–developmental inquiry. American psychologist34(10), 906.

Gkika, S., Wittkowski, A., & Wells, A. (2018). Social cognition and metacognition in social anxiety: a systematic review. Clinical Psychology & Psychotherapy, 25(1), 10-30.

Lavie, N. (2010). Attention, distraction, and cognitive control under load. Current directions in psychological science19(3), 143-148.

Leonhardt, B. L., Vohs, J. L., Bartolomeo, L. A., Visco, A., Hetrick, W. P., Bolbecker, A. R., Breier, A., Lysaker, P., & O’Donnell, B. F. (2020). Relationship of metacognition and insight to neural synchronization and cognitive function in early phase psychosis. Clinical EEG and Neuroscience, 51(4), 259-266.

Lysaker, P. H., Buck, K. D., Salvatore, G., Popolo, R., & Dimaggio, G. (2009). Lack of awareness of illness in schizophrenia: conceptualizations, correlates and treatment approaches. Expert review of neurotherapeutics9(7), 1035-1043.

Lysaker, P. H., & Lysaker, J. T. (2017). Metacognition, selfexperience and the prospect of enhancing selfmanagement in schizophrenia spectrum disorders. Philosophy, Psychiatry, & Psychology, 24(2), 169-178.

Deja un comentario