Memoria: ¿Cómo mejorar la retención y el recuerdo?

Concepción del tiempo en el mundo moderno

Desde que se tienen registros históricos sobre el uso del tiempo en la humanidad, nunca se había vivido con tanta exactitud y precisión el cálculo del tiempo y el ritmo de vida asociados a esto. Más o menos a partir de la Revolución Industrial y la generalización del uso de la electricidad, se empezaron a contabilizar los horarios de los turnos de trabajo, las salidas y las llegadas de los trenes que tenían que suplir dichas fábricas, y también distribuir lo que se producía.

A partir de aquí, se empezaron a inventar los sistemas de productividad (como el fordismo), en donde el bienestar del trabajador se dejó totalmente de lado, pensando solamente en exprimir al máximo los horarios y ganar el máximo de dinero posible. Este sistema crea una lucha constante entre el derecho de los trabajadores a tener condiciones de trabajo y descanso dignos y el de las empresas en facturar el máximo dinero posible.

Por lo que hemos comentado, y a pesar de la importancia que se le da a la idea del paso del tiempo (siendo un tema más que recurrente en el arte, la literatura científica o en las conversaciones coloquiales del día a día) está comprobado que las personas solemos tener muchos más problemas en cuantificar el tiempo que por ejemplo en cuantificar el dinero. Es decir, todos podemos contabilizar el valor de una moneda de euro por los productos que podemos adquirir con ello dependiendo en el lugar que nos encontremos, pero si preguntamos por el valor de una hora, las respuestas diferirán bastante. El criterio unificado sería responder «60 minutos», pero si ponemos a un grupo de personas en una sala a hacer una actividad concreta durante ese tiempo (por ejemplo, hacer ejercicios de matemáticas), normalmente cada persona dará una respuesta más relativa, que varía en función de cómo se encuentre o cuanto le guste esa actividad.

 

 Aumento de horas trabajadas en el horario laboral y el manejo de la productividad

 

Existe una estadística bastante demoledora: en 1965, alrededor del 50% trabajadores estadounidenses tomaba descansos continuados, mientras hoy en día se contabiliza en alrededor un 2%. Es decir, a pesar de lo comentado anteriormente, como el modo de vida industrial implementó la obsesión por la productividad y el tiempo, con la llegada de Internet y la hiperconexión que esto conlleva, esta contabilización se ha llevado todavía más al extremo.

A partir de esta idea centrada en la capacidad de monetizar el tiempo, podemos definir el manejo del tiempo, como una tecnología de toma de decisiones que de manera no consciente utilizan las personas para estructurar y adaptar su tiempo a las condiciones cambiantes del trabajo. A partir de esta definición, algunos autores comentan que el trabajo realizado se centra más en el rendimiento explicado como una conducta específica que en definirlo a partir de los resultados obtenidos.

En la mayoría de las guías laborales orientadas a la productividad, tienden a dirigir sus consejos dependiendo del nivel organizativo a que vaya dirigido.

– Nivel de equipo:

 En general, parece que los equipos tienden a adoptar normas que a la larga no flexibilizan estas estructuras, constriñendo de manera progresiva las conductas a realizar por los miembros y  de las incorporaciones al equipo que se quieran hacer.

– Nivel organizativo:

Suelen resultar más difíciles de implementar debido a la mayor cantidad de empleados que existen, y por ello estas normas suelen estar menos protocolizadas y por lo tanto también más difíciles de medir.

– Nivel de país:

Aquí ya entraría la importancia de las diferencias culturales, en donde existen discrepancias muy fuertes en como cada cultura aborda aspectos como la puntualidad, o dan más importancia al individualismo o al gregarismo, cuando se da por acabada una tarea etc.

 

 

En aspectos más conceptuales del manejo del tiempo, también algunos autores hacen una división abstracta dividiendo entre las estructuras del tiempo y las reglas sobre el tiempo.

Las estructuras del tiempo estarían relacionadas con el tipo de organización en el que encuentra el individuo y la jerarquía que ocupa en la misma. Por ejemplo, se ha visto que cuanto más sistematizadas estén las tareas dentro de una empresa, menos personas tienden a acudir a los seminarios o charlas que se ofrece con el tema de la gestión del tiempo. Y evidentemente, cuanto también más estructurada era la organización, menos nivel de control percibido tenían sobre su propio tiempo.

Las reglas sobre el tiempo serían patrones intangibles y compartidos de actividad temporal, que tienden a fiscalizarse una vez que se incumplen. Un ejemplo de esto sería el «presencialismo», en donde en no pocas empresas está mal visto salir antes de la hora de salida estándar, aunque se haya terminado todo el trabajo asignado ese día, con lo que acaba el tiempo se convierte más en un token social, siendo una competición en «parecer» más que  en «hacer».

En las revisiones sobre la cantidad de guías y modelos de productividad publicados en los últimos años, se han observado numerosos sesgos, que pueden hacer difícil implementar las pautas ideales en lo que podríamos denominar como «mundo real». Para empezar, aquellas más dirigidas al mundo corporativo y de la empresa, diversos autores se quejan de la tendencia de las pautas dirigidas hacia a un nicho concreto de población: hombres con poder adquisitivo. Esto es debido a que en muchas de estas guías se obvia de manera casi sistematica el tener que cuidar de los hijos o las tareas del hogar.

En el aspecto socioeconómico incluso, se dan hasta consejos de como delegar ciertas tareas a asistentes virtuales que uno puede adquirir, siempre a bajo precio, aprovechándose de la necesidad económica en los países en vías de desarrollo. Existe cierto consenso en la comunidad científica y academica,  de la desconexión entre estos manuales y su aplicación practica y real, ya sea por lo comentado antes, o porque muchos estudios se hacen con estudiantes de universidad que poco tienen que ver con los trabajadores de una empresa etc.

 

Redes sociales, internet,  y difuminación trabajo/casa

 

También por primera vez en la historia, estamos en una sociedad hiperconectada, en donde uno de los efectos de la pandemia, ha sido la difuminación de las líneas que separan las horas y el lugar de trabajo  y de casa. Poco a poco se impone una sociedad liquida, donde los limites se han vuelto totalmente permeables. El teletrabajo se está generalizando cada vez más. El progresivo aumento de la mejora de redes de conexión hará que cada vez se puedan hacer más y más cosas trabajando en remoto, es decir, desde casa para muchos trabajadores. El poder recibir mails de emergencia en cualquier día y hora (incluso estando de vacaciones o en la otra punta del mundo) genera niveles de ansiedad elevados en un gran porcentaje de la población trabajadora.

También, en las redes sociales, que al principio fueron utilizadas para conectar y conocer gente de una manera lúdica, ahora ya forman parte del mundo laboral. Existe un paradigma (cada vez más generalizado por conceptos de «marca personal«) de utilizar dichas redes como una plataforma laboral, ya sea mostrando nuestras aptitudes, formación, publicaciones, ponerse en contacto con profesionales de nuestro gremio y en definitiva dar la imagen permanente de personas responsables y capaces en lo nuestro.

Todo estas tecnologias laborales, que guías o protocolos publicados hace solamente unos cinco años, pueden resultar totalmente desactualizadas en poco tiempo por lo rápido y cambiante del paradigma laboral online. Todo lo comentado parece que no desagrada a unas personas y horroriza a otras, y evidentemente cada sector tiene unas particularidades que no pueden ser reproducidas en otros. Pero en definitiva, un uso correcto e incluso diríamos que precavido de las redes sociales puede afectar de manera positiva a nuestras aspiraciones laborales.

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Libros relacionados

Administración del tiempo: 7 (La biblioteca del éxito)

Autor

David Cueto. Psicologo.

 

Bibliografía

 

Aeon, B., & Aguinis, H. (2017). It’s about time: New perspectives and insights on time management. Academy of management perspectives31(4), 309-330.

 

Aeon, B., Faber, A., & Panaccio, A. (2021). Does time management work? A meta-analysis. Plos one16(1), e0245066.

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