Dislexia y acceso al léxico

Dislexia y acceso al léxico

Dislexia y acceso al léxico

La dislexia es un trastorno del aprendizaje que afecta principalmente a las habilidades implicadas en la lectura y en la escritura; es decir, en el acceso al léxico. Las personas con dislexia no presentan ningún tipo de alteración neurológica y/o sensorial conocida hasta la fecha que justifique dicho trastorno. Además, en la mayoría de caso se trata de personas que han tenido oportunidades escolares para desarrollar un correcto aprendizaje. En la dislexia están afectados tanto el proceso lector como el escritor.

Formalmente están alteradas las habilidades de conciencia fonológicamemoria verbal o fonológica y velocidad de procesamiento verbal.

  • Conciencia fonológica: se trata de la habilidad para identificar y manipular los sonidos de las palabras. Está reconocida como la habilidad fundamental para realizar los procesos de análisis y síntesis inherentes en la lengua escrita.
  • Memoria verbal o fonológica: consiste en la habilidad para retener el orden secuencial de la materia verbal durante un período corto de tiempo. Por ejemplo: recordar una lista de palabras o unas instrucciones.
  • Velocidad de procesamiento verbal: se trata del tiempo que se necesita para procesar la información verbal familiar como grafías o dígitos.

Acceso al léxico: ¿Cómo accedemos a nuestro léxico?

Para estudiar el proceso de acceso al léxico se han utilizado métodos cronométricos como las tareas de decisión léxica. Las variables utilizadas son las siguientes:

  • Frecuencia: las palabras más frecuentes se reconocen con más facilidad. Es decir, el tiempo de reacción es más corto y se cometen menos errores. Tiene efecto en las palabras contenido, no en las palabras función. Por ejemplo: la palabra casa tiene una frecuencia más alta que la palabra grillo; porque se utiliza más veces la primera.
  • Familiaridad: se trata de un concepto similar a la frecuencia; pero se da en una escala individual o grupal. Por ejemplo: la palabra probeta no es una palabra frecuente en nuestro léxico normal, pero sí lo es para las personas que trabajan en un laboratorio.
  • Edad de adquisición: las palabras que se aprenden más temprano en la vida, se reconoce más rápido y se cometen menos errores.
  • Frecuencia acumulativa: explica los 3 efectos anteriores. Contra más veces una persona ha estado expuesta a una palabra, menor es el tiempo de reacción y la cantidad de errores.
  • Longitud: contra más corta es la palabra, menos errores y menos tiempo de reacción. En el reconocimiento auditivo la longitud se mide con sílabas y en el reconocimiento visual la longitud se mide en letras. Por ejemplo: siendo la frecuencia de ambas palabras la misma, la palabra pato se reconocerá antes que la palabra bibliotéca, debido a su longitud.
  • Lexicalidad (o efecto palabra vs. no palabra): el tiempo que se tarda en responder positivamente a una palabra es siempre menor que el tiempo que se tarda a responder negativamente a una no-palabra.
  • Vecinaje: este factor se utiliza en palabras escritas. Una palabra será vecina de otra, cuando esta se escriba de la misma manera menos una letra. Por ejemplo, serían vecinas las siguientes palabras: caracasacamacapa… El reconocimiento de una palabra poco frecuente se ralentiza si una de sus palabras vecinas es muy frecuente.
  • Imaginabilidad (o correción/abstracción): si una palabra está relacionada con una representación conceptual fácilmente imaginable, se reconocerá antes que una de tipo abstracto. Por ejemplo: se reconocerá antes la palabra mesa  porque se trata de un concepto tangible y fácilmente imaginable, que la palabra suma que se trata de un concepto abstracto.
  • Facilidad semántica: el reconocimiento de una palabra es más fácil si va precedida de otra palabra con la que tiene relación semántica. Por ejemplo: se reconocerá antes y con menos errores la palabra hospital si esta va precedida de la palabra médico.

    10 maneras en las que su hijo o hija puede mejorar su vocabulario

     

    1. Conversar a menudo, centrándonos en momentos del día ideales como en las comidas o cenas juntos, de camino o vuelta al cole, contándole un cuento en la cama etc.

     

    1. Leer juntos en la medida de lo posible, explicando palabras, conceptos, pronunciación.

     

    1. Usar etiquetas o pegatinas en diferentes objetos cotidiano para ayudarles en el aprendizaje de los mismos.

     

    1. Usar sinónimos de palabras que ya haya comprendido para expandir su vocabulario, pero a un ritmo lento y progresivo para que se afiancen bien los nuevos conocimientos.

     

    1. Introduce la idea de “palabra del día“. Intente que esté relacionado con algún concepto o situación en la que su hijo o hija muestre interés en es momento.

     

    1. Animarle a que toque y huele cualquier nuevo objeto del que quiera aprender su palabra y uso. El uso de la gesticulación o teatro también le ayudará a afianzar el concepto.

     

    1. Es interesante utilizar papel y lápiz para dibujar situaciones que representen acciones pasadas, expectativas, nuevas situaciones…el uso de colores también ayudará.

     

    1. Enséñale a utilizar un diccionario o webs en donde podrá enriquecer su vocabulario y consultar cuando sea necesario.

     

    1. Utilice un espacio concreto (por ejemplo una “pared de palabras“) donde su hijo o hija pueda pegar y manipular palabras o dibujos sobre las nuevas palabras que se van aprendiendo.

     

    10.Tenga paciencia en todo el proceso de aprendizaje, intentando reforzar siempre de manera positiva sin castigar, el buen aprendizaje de léxico conlleva tiempo y no hay necesidad de correr o agobiarse.

 

Autor

Dr.Jaume Guilera

 

Bibliografía

Behrmann, M., & Bub, D. (1992). Surface dyslexia and dysgraphia: Dual routes, single lexicon. Cognitive Neuropsychology9(3), 209-251.

Fromkin, V. A. (1987). The lexicon: Evidence from acquired dyslexia. Language, 1-22.

 

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