Habilidades Sociales ¿Es importante trabajarlas?

Habilidades Sociales ¿Es importante trabajarlas?

Habilidades Sociales ¿Es importante trabajarlas?

¿Qué son y para qué sirven?

Las habilidades sociales son el conjunto de conductas, pensamientos, sentimientos y emociones que utilizamos para relacionarnos con los demás. Las habilidades sociales son muy importantes en nuestro día a día puesto que pueden ayudarnos a desarrollar relaciones más positivas y estables.

¿Cuáles son los beneficios de tener unas buenas habilidades sociales?

Desarrollar unas buenas habilidades sociales es muy importante en nuestra sociedad. Vivimos en un entorno social, en constante contacto con gente de todo tipo. La interacción es la base de nuestra conducta social como especie humana. Es muy importante, saber tratar a la gente para que éstos no se sientan incómodos, y del mismo modo, saber tratarnos a nosotros mismos, para sentirnos bien con nosotros.

Es muy importante trabajar y desarrollar nuestras habilidades sociales porque nos pueden ayudar a:

  • Sentirnos bien con nosotros mismos. Muchas veces nos afecta lo que los otros piensan de nosotros, y a veces hacemos cosas por gustar a los demás, aun cuando no nos sentimos bien haciéndolas. Trabajando las habilidades sociales, aprenderás a poner límites, a conocer tus derechos y a respetarte como persona.
  • Mantener buenas relaciones con distintos tipos de personas (familiares, de amistad, de diferentes estatus, de diferentes niveles sociales…).
  • Obtener lo que queremos de nosotros mismos y de los demás. Igual de importante es saber decir que NO, como pedir aquello que queremos. Por lo tanto, tenemos que autoconocernos y saber qué queremos. Una vez que sepamos nuestros objetivos, tenemos que luchar por ellos.

¿Podemos clasificar a las personas según su estilo de conducta?

Existen 3 estilos básicos de conducta. Podemos destacar el estilo asertivo, el estilo inhibido y el estilo agresivo.

  1. Estilo asertivo: la asertividad es una autoafirmación y defensa de nuestros derechos como persona. Es la expresión de nuestros sentimientos, opiniones, necesidades y derechos de una forma directa, adecuada y honesta. Ser una persona asertiva significa saber cuáles son nuestros derechos y saber donde empiezan los derechos de los demás. La asertividad sería entonces la expresión de la autoestima pero a nivel interpersonal (con otras personas). En la asertividad es muy importante cuidar la relación con el otro. Implica respetarnos y hacernos respetar, siempre y cuando respetemos también a los demás.
  2. Estilo inhibido: las personas que se comportan de forma inhibida “desaparecen” como personas. Es decir, dejan de ser uno mismo para pasar a ser quien los otros quieren que sea. Son personas pasivas, retraídas, que no tienen en cuenta sus necesidades ni intereses. Se caracterizan por ser sumisas y por adaptarse a los demás en exceso, aun cuando no están realmente de acuerdo. Son personas que aunque tengan sus propias opiniones y objetivos, no luchan por ellos ya que priorizan las opiniones y los objetivos de los demás antes que los suyos propios. Su lema sería: “Tú sí tienes derechos, yo no”
  3. Estilo agresivo: este tipo de personas no suelen respetar los derechos de las demás. Su comportamiento suele ser ofensivo, provocativo y egocéntrico. Suelen ser personas que atacan directamente. Su conducta es hostil y hacen lo imposible por conseguir sus objetivos, aunque eso implique pisar a los demás. Su lema sería: “Tú no tienes derechos, yo sí”

 ¿Qué tipo de conducta es el más adecuado?

Dependiendo de la situación en la que nos encontremos será mejor adaptar nuestra conducta a un tipo de relación u otra. No obstante a continuación os mostraré las principales ventajas e inconvenientes de ambos extremos: inhibido y agresivo:

La ventaja de ser una persona inhibida, sería que nunca suelen tener demasiados problemas. Son personas queridas por la gente, puesto que son fácilmente dominables. Aunque la gran desventaja es que normalmente se aprovechan de ellas. Muchas veces pueden ser personas que acumulan resentimiento y malestar, y que pueden acabar desarrollando un problema mayor. En cambio, por otro lado, la ventaja de ser una persona agresiva sería que suelen conseguir todo aquello que se proponen, aunque a un gran precio. Suelen ganarse la enemistad de los demás.

Por lo tanto, un tipo de conducta intermedia tendría tanto lo bueno de una conducta inhibida como lo bueno de una conducta agresiva. Nos estamos refiriendo al estilo de conducta asertivo.

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